LÓPEZ DE LEGAZPI, MIGUEL / URDANETA Y CERÁIN, ANDRÉS
A comienzos del XVI, la corona de Castilla se aventuró a explorar nuevas rutas que le abrieran camino hacia el lejano Oriente, las codiciadas islas de las Especias. Por el Tratado de Tordesillas el mundo quedó dividido en dos zonas de influencia y mientras los españoles buscaban en Centroamérica un estrecho que diera paso hacia el océano Pacífico, los portugueses consideraron que las Molucas quedaban dentro de su jurisdicción por haber llegado primero. Bajo el encargo de Carlos I, Magallanes logró llegar a la Especiería costeando el continente americano y, en su afán por ensanchar los dominios de España, Felipe II encomendó a la armada de Legazpi la expedición a las Filipinas desde los puertos de la Nueva España. Sin embargo, la dificultad estribaba en el tornaviaje desde Manila a Acapulco por las corrientes que hacían el regreso prácticamente inviable.
Pocos autores como el académico Juan Gil conocen la historia de estas navegaciones españolas en el Pacífico norte, y así lo revela en el apasionante ensayo que abre este volumen, al que siguen relaciones de viaje y otros documentos que testimonian el frío, la sed o los juegos de naipes con que los marinos entretenían las monótonas travesías. Episodios cotidianos que conviven con la gloria de haber descubierto, tras muchos intentos frustrados, la ruta comercial que allanó el camino hacia las Filipinas gracias a Legazpi, Urdaneta, Arellano
Figuras, en fin, que contribuyeron a ensanchar los horizontes del imperio español en el sureste asiático.