Es también una historia espiritual y cultural de la primera mitad del siglo XX, al tiempo que una introducción, sorprendente, a la filosof¡a de Martin Heidegger. Para conocerlo mejor es necesario acercarse a la figura de Fritz, su hermano. El representa la provincia que a pesar de serlo estaba abierta al mundo. Mientras que Martin, al cobijo de la iglesia, pod¡a acudir al instituto y cursar sus estudios con normalidad, Fritz, tartamudo, no corrió la misma suerte. De todos modos, su vocación por predicar lo llevó a pronunciar los discursos de Carnaval, tan admirados como temidos. A pesar de estas circunstancias vitales, la relación entre los hermanos siempre fue muy estrecha. Martin confiaba sus escritos a Fritz, que los correg¡a y los mecanografiaba y durante la guerra los preservó de la devastación. Fritz por su parte fue autodidacta que a pesar de escribir una cantidad de textos extraordinarios, nunca quiso publicarlos.